Capítulo Dos
Ventanal
—Mi nombre es Oliver, es un gusto conocerlas —dijo el chico con las manos juntas sobre su regazo. Sentado en la misma silla, donde hace pocos minutos Sussan no toleraba su presencia.
De hecho, ella estaba a punto de hablar, pero el chico la interrumpió.
—Y apuesto que sé lo que van a decir —dijo mientras inclinaba la cabeza ligeramente.
—A ver, dinos —respondí con el mismo tono sarcástico.
¿De verdad este chico es el mismo? ¿Debería conocerlo? Si fuese alguien importante, Sussan lo reconocería.
Pero ella no dijo nada, de hecho tenía las manos en los bolsillos de su delantal. Por mi parte, las cintas estaban alerta por si las dudas.
—Forman parte de una organización ultrasecreta —dijo al cruzarse de brazos.
Ambas nos miramos las caras. Me hubiera gustado no reaccionar de esa manera, pero eso quiere decir una cosa. Él lo sabe, sabe las reglas, sabe que puede volver cuando quiera. ¿Se convirtió en otra persona de repente? ¿Al crecer lo recuerda todo? Qué extraño. De igual forma mantuve mi postura.
—Así es —respondí.
Él me señaló.
—Y tú quieres verme ahí —dijo con una sonrisa que terminó por confundirme aún más.
—Sí, tienes razón —dije mientras me rascaba la cabeza intentando devolver la sonrisa—. Realmente es tu decisión. Si quieres volver con…
—¿Volver? —Oliver se inclinó hacia delante—. ¿Quién dice que quiero volver? Estoy aquí porque escapé de casa, por más que intentaron encontrarme una familia, ninguna me trató como debía. Se los dije una y otra vez, nadie me creyó. Los humanos son unos imbéciles…
Oliver volvió a recostarse en la silla, ahora con la mirada y expresión cansada en su puño derecho.